Equipos multigeneracionales: ¿Conflicto o enriquecimiento?

Cada vez más en las organizaciones de nuestro país, comienzan a llegar jóvenes que van ocupando distintos roles y sectores de la misma. En el primer encuentro con directores, jefes o inclusive compañeros de otra generación, se miran y son mirados con desconfianza.
Esta práctica es cada vez más común, especialmente en la Administración Pública, donde el cambio generacional, que antes se realizaba lentamente, comenzó en los últimos años a aumentar y traer aparejado conflictos que afectan, directa o indirectamente, la calidad de vida laboral.
Estas organizaciones que cuentan con cierta cantidad de grupos de trabajo en donde se desenvuelven colaboradores de diversas edades, requieren estrategias específicas para lograr unir la capacidad de trabajo que tienen ambas generaciones y hacerlas más productivas.

¿Cómo lograr que una relación conflictiva se transforme en enriquecedora?

La respuesta es conocerse un poco más; saber concretamente lo que cada generación puede aportar a la otra. Es ahí donde el equipo se fortalece y se optimiza en su productividad y calidad de vida.
Actualmente hay una brecha digital entre los jóvenes y los gerentes o jefes de mayor edad que tienen cierta reticencia a las nuevas tecnologías. Es ahí donde estos jóvenes pueden aportar y lograr hacer más eficiente el trabajo.
Es cierto que el intercambio tiene que partir de la confianza del mayor hacia el joven, para que la transmisión sea dada de una forma sencilla y equilibrada, especialmente cuando es su jefe, supervisor o director.
Los jóvenes aportan su conocimiento y manejo de las redes sociales, que pueden servir para conocerse aún más entre los empleados. Pueden ayudar también al jefe o gerente a aceptar nuevas cualidades a seguir, al presentarse este joven con calidez, apertura, simplicidad e interés por los otros. O sea con un menor acartonamiento.
Mientras los de mayor edad, tienen toda su formación y bagaje de años en la organización, pudiendo transmitir claramente la cultura organizacional propia de la institución.
Al conocer un poco más a los jóvenes, podemos observar que esta nueva generación es muy exigente al perseguir factores como el tipo de tareas que se le asignen. Desean labores que les diviertan, que les enseñen y motiven. Esto no significa que el trabajo debe ser sólo diversión, sino que debe existir un ambiente que favorezca el hecho de que los jóvenes puedan ser ellos mismos. Este tipo de ambiente laboral y el trabajo en equipo fomentan la creatividad y contribuyen a innovar y además crean un sentido de pertenencia que enriquece a la organización. A su vez, cada una de las generaciones presenta diferentes características que pueden reforzar el grupo de trabajo y potencializar la creatividad.
El resultado positivo de contar con una diversidad de trabajadores, depende de la capacidad de liderazgo del que guía al grupo. Es tarea del líder conocer las características de cada generación. El conocimiento de sus habilidades, sus valores y expectativas son la clave para construir un ambiente de cooperación y aprendizaje entre los distintos colaboradores.

¿Qué hay que saber de las generaciones?

Es importante tener en cuenta algunas características: la llamada generación de los “Milennials” (o Generación Y), nacidos después de 1978, gustan del trabajo en grupo, del feedback y de la tecnología. Contrarios a estos, la Generación X, nacidos entre 1965 y 1977 son más independientes a la hora de trabajar y son más desconfiados al momento de relacionarse con el grupo de trabajo.
Para facilitar la comunicación, es importante propiciar un ambiente en donde los colaboradores con más experiencia puedan ser mentores, tutores, de los más jóvenes y estos, a su vez, puedan brindar nuevas ideas y enfoques para la solución de problemas.
Si se desea reforzar el compromiso es indispensable crear nuevos proyectos y cursos para los trabajadores interesados. Si se logra que los empleados con más años de experiencia busquen nuevas herramientas para mantenerse actualizados y que los más jóvenes se desarrollen en los desafíos de la comunicación digital pasaremos de la zona de conflicto a una zona de aprendizaje mutuo y enriquecimiento.

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